martes, 1 de diciembre de 2015






Que fácil resulta todo cuando no tienes que rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a ti mismo. Que fácil resulta dejar entrar y salir en tu vida a personas que te importan una mierda. Y ahí vas tu, por el mundo, con la escopeta cargada, preparada para pegarle un tiro a cualquiera que se atreva a decirte: "Ey, que me importas", porque vivir es más sencillo cuando no tienes cargas emocionales, y de eso se han encargado bien las redes sociales, que de sociales en realidad tienen más bien poco, porque no hay nada más frío y más autómata que las citas 'online', y de eso podria escribir varias enciclopedias. 
No será hoy cuando venga aquí a llorar, y a quejarme de lo mál que se ha portado la vida conmigo, ni la mala suerte que he tenido, porque queridos amigos...ya estais al corriente.

Hoy vengo a quejarme de mi misma. Hoy vengo a decir que las redessocialesparaligar pudieron conmigo, y me vencieron, me hicieron una completa inútil emocional, incapaz de distinguir por donde me sopla el viento y lo que es peor: Un gilipollas, de un hombre de verdad; Es como cuando te pasas la noche bebiendo gintonic y a la mañana siguiente, bebes agua, pero no, todo te sabe a puta ginebra. Pues esta es un poco la movida:

Nos pasamos media vida intentando llenar huecos con gente que nos importa una mierda y que no son ni el puto reflejo de lo que realmente queremos, y cuando llega a tu vida algo bueno, algo increible, descubres que has perdido la capacidad de gestionar todo eso, y ahora que? 

Habrá que volver a aprenderlo todo de nuevo.

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