viernes, 15 de enero de 2016

FIN Y PRINCIPIOS







Hoy es quince de enero, hace tanto que no escribo, que habia olvidado la contraseña. Supongo que ha pasado tanto tiempo porque me entretuve viviendo un poco, disculpad. Algo que tenía que haber hecho hace meses. Y es que a veces pasa eso. Que te da por evadirte y vivir tu vida. Lejos de las opiniones de los demás, porque sinceramente, aunque una crítica constructiva puede salvarte el culo de un epic fail, ha sido cumplir 31 y empezar a sudar de todo y de todos. Y es que queridos amigos, la edad es un grado, algo que cuando me lo decía mi bendita abuela no entendia, pero que ahora tiene más sentido que nunca. No me siento más vieja, no me siento deprimida, que va...siento que por fín mi vida empieza a cobrar sentido. Y es que ir a la deriva es solo un estado mental transitorio, o algo así.

Curiosamente este año no he escrito mi ya tradicional balance anual, simplemente porque lo olvidé, y lo olvidé porque aunque me lo he pasado bastante bien (y he dejado constancia aquí bastantes veces) no ha sido un año especialmente feliz, quizá lo definiria como una etapa de transición hacia otra cosa, que aun estoy descubriendo. Me entretuve viviendo cosas bonitas en vez de proyectándolas.

Me he enamorado, esa es la puta verdad. Y unos pensarán...otra vez? y otros dirán...pero que facilidad que tiene usted para entregarse!! Pues si y no. He de decir que hay amor, y AMOR. Que ha quedado patente un millon de veces que soy de esas mujeres que se entregan a la causa sin pensarlo, aun sabiendo que van a perderlo todo. Porque no hay batalla perdida en el amor, sino experiencia ganada. Y que está en uno mismo hacer que eso sume, o que reste. Que yo me enamoro con el coño facilmente, pero no es lo mismo decirle a alguien "Vamos a follar hasta que nos enamoremos" que decir: "Tu eres el "con" y el "donde", el "cuando" y el "porqué"". 

Yo no quería enamorarme. Lo juro. Y aunque es la segunda vez que lo escribo...que injusticia privar a alguien de algo que sientes, solo por el miedo que supone pensar que la historia se repita. Pero una cosa os digo: hay personas que merecen que corras hacia ellas, aunque estés cagada de miedo. 

Me he enamorado, joder.

Me enamoré de un hombre valiente, que no tiene miedo al futuro, ni al pasado. Me enamoré de un hombre que me quiere todo el rato, con mis cosas, que no son pocas. Me enamoré de un hombre, del único que ha conseguido que olvide todo, y me convierta, como él, en una valiente.


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